sábado, diciembre 13, 2025


UN PERMISO MOMENTÁNEO

En la garganta del cañón, mientras el sol cae sin ruido, nos une una quietud que nos nombra. Kevin, que siempre se vestía de indio en aquella época, nos contaba que la tierra también recuerda;  que hay lugares donde el tiempo se sienta, y espera a que alguien escuche. Nosotros asentíamos sin saber muy bien por qué, con esa fe torpe de los días jóvenes. Después, el silencio regresaba a su lugar, como si las palabras hubieran sido solo un permiso momentáneo. 

 




Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Foto:  Martin Parr

martes, diciembre 09, 2025

 

Ojalá olvidar el rebaño de sombras que pululan dentro de mi cabeza. Avanzan sin hacer daño, pero siento cómo roban el contorno de algunos recuerdos, como si frotaran sus cuerpos leves contra la superficie de mi memoria y dejaran una marca blanda.   

No sé qué buscan estas sombras,  pero en su tránsito, se llevan fragmentos que yo no quería ceder. Destellos, gestos que aún necesitaba para sostenerme. Sin embargo, las dejo pasar, porque resistirse sería inútil, y porque a veces, en su roce, también limpian lo que ya dolía demasiado.  




Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Foto: Cliona O’Flaherty 


solo nos salvaremos si
cubrimos la cabeza
con una tela rosa
que nos robe la vista
porque ver duele
y el mundo hiere
así
a ciegas
enganchados unos
con otros
tocamos el aire como
si fuera un animal manso
como un intento de vida
la tela nos aísla
pero también nos hermana
un mismo color
un mismo pulso
un mismo temor
quizá la salvación
sea avanzar a tientas
sostenidos
en una penumbra rosa


Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Foto: Ismail Zaidy 

martes, diciembre 02, 2025



A mi manera


Alejados custodiamos el silencio. Las nubes se deshacen en una respiración gris que todo lo cubre. En medio solo un banco vacío, como vértebras de un animal antiguo que aún recuerda la ternura. Las palabras se nos quedaron en la lengua como hiedra seca. Entre ambos la distancia respira, crece, se alarga como una cuerda mojada.  Si alguno levantara la mirada, vería que el otro también tiembla, que el frío es compartido, que nuestra soledad se parece. Mientras tanto, la escena continúa silenciosa, pero viva por dentro. 


Sigo buscándote a mi manera.





Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Foto: mania de praeter @poppze

miércoles, noviembre 19, 2025


 MULTIPLICADA 


Soñé que el espejo no me devolvía el rostro, sino una sucesión de sustos. Acercaba la mano al cristal y cada reflejo respiraba distinto: una yo gritaba sin sonido, otra abría los ojos como quien ve su propio nacimiento, otra temblaba con la boca apenas entreabierta esperando una palabra que no llegaba. Tenia mucho miedo.    


Quise tocarme pero el vidrio era profundo como un pozo con más espejos, todos rotos en forma de pregunta. Y comprendí. No era un sueño de miedo, sino de desdoblamiento. El cuerpo duerme, pero el yo permanece despierto. Y mirándome multiplicada no sabía cuál de todas era la que iba a despertar. 




Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Foto:  Grete Stern

lunes, noviembre 10, 2025

 


SIGUE


Las estaciones pasan como pensamientos breves, como una letanía sin fe. En el cristal mi reflejo parpadea. A veces estoy. A veces no. El túnel me traga con su lengua de ruido, y en su vientre todo se confunde: el tiempo, la piel, el miedo.


Las puertas se abren. Afuera solo hay oscuridad, y un rumor que dice sigue.


Sigue. Sigue.






Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Foto: Alexey Titarenko

domingo, noviembre 02, 2025

 

Mis ausentes no están muertos del todo. Caminan por los pasillos estrechos de mi recuerdo. Se sientan conmigo a la hora del café, aparecen en una canción sin que sepamos por qué. Vuelven como sombras dulces o heridas que no cierran. Sus gestos siguen viviendo en mí, en mis palabras, en los silencios que dejo para que respiren. Para que no se me vayan.

 

A veces los presiento en el aire, una leve vibración que me roza la piel, como si quisieran decirme que siguen aquí, detrás del velo del día. No sé si me sueñan, o si soy yo quien los inventa cada mañana, para no olvidar el sonido de sus pasos. 


Y así vivo, entre dos mundos que apenas se tocan, sosteniéndonos con la tibieza de lo que es el amor. 



Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

domingo, octubre 26, 2025

 


Conjuro de óxido


Sus ojos de plástico repiten un nombre que ya no existe. La jaula cuelga del silencio, mira hacia ninguna parte.  Emma sopla su pena entre los barrotes oxidados. El aire tiembla, se desordena en su locura interminable. Una lágrima de óxido cae como si el amor tuviera peso. Emma sonríe. Ya no sabe si lo encierra o si ella es la que cuelga del silencio.


Ana Marga

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

Imagen: Xavi Roca

viernes, octubre 10, 2025

El peso de haber sido. 

Mientras caía me llenaba de una luminosidad extraña, como si cada centímetro de aire atravesado, hubiera encendido en mí un brillo que no sabía que existía. Mi cuerpo se disolvía lentamente, y, al hacerlo, dejara pasar una claridad antes vedada. Cada segundo parecía estirarse, y en esa dilatación sentí que todo lo que creía oscuro, todo lo que había acumulado de angustia y silencio, se iluminaba con un resplandor que no pedía permiso.    

Entonces comprendí que no estaba descendiendo, sino regresando. El aire se volvió tibio, casi maternal.  Ya no pesaba. No había vértigo, ni ruido, ni miedo, ni yo misma. Pero algo —una vibración, una brizna de memoria— permanecía en un lugar escondido de mi garganta.  No tenía forma, solo una insistencia leve, como el pulso de una semilla bajo tierra. En esa quietud, supe que toda caída, es también una forma de ascenso, que a veces, al desaparecer comprendemos de verdad el peso de haber sido.



Ana Marga 

📷   Dream Collage 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

 

domingo, octubre 05, 2025

 


Respirar entre ruinas 


Todo lo que me pasa por la cabeza es todo un batiburrillo de cosas. Recuerdos que se tropiezan con voces. Risas que aparecen de repente, y una niebla que lo envuelve todo. Las palabras se pelean con los silencios y los sueños se disfrazan de miedos.  


A veces me pierdo en ese laberinto. El desorden me asusta, pero también me sostiene, como si en cada choque de ideas, se escondiera la posibilidad de un hallazgo. Y ahora lo escribo. Lo escribo todo. Porque en el papel el caos se convierte en pulso, y lo que me atormenta se transforma en voz, porque escribir es respirar entre ruinas.  


 

Ana Marga 

📷 La foto inspiradora es de Project Meliora. 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

domingo, septiembre 28, 2025


 La vigilia del iris


En el paisaje que me acecha dentro, hay un ojo gigante que observa cada una de mis células. Vigila mis temblores secretos. Todo parece quieto. Donde el iris guarda desiertos, ríos, un rumor de vida que nunca se extingue.
El ojo respira en mí, como una llanura donde caminan animales invisibles. Y yo me dejo mirar, me dejo acechar, porque en esa mirada inmensa, también siento refugio:
un lugar donde la vigilia se convierte en canto, y el secreto en raíz.


Ana Marga
📷 de Emmet Sparling
Escrito para El bic naranja: viernes creativos

viernes, septiembre 19, 2025




Los cuerpos vuelan como pájaros torpes que olvidaron el miedo. Todo parece un juego y la risa estalla contra el agua. Ella, con el gesto torcido lleva en la piel la sal de lo que nunca pronuncia. Arde su silencio deshaciendo palabras. Mira a los que saltan, a los que creen en la eternidad de ese instante, y en sus ojos se adivina un horizonte aún más lejano. 



Ana Marga 

📷 de  Lisandra Álvarez  

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

domingo, septiembre 14, 2025

 


El teléfono verde colgaba en la pared como un testigo del tiempo. Su cable en espiral y rígido parecía cansado de tantas charlas, riñas, y lágrimas.
Abajo, una pequeña repisa de madera acumulaba polvo, como si esperara todavía la libreta donde alguna vez se apuntaban números, mensajes urgentes, recados mal escritos con prisa. En la pared, los trazos tontos de esas conversaciones largas resistían el paso de los años: casitas torcidas, árboles, corazones atravesados con flechas y dos nombres. El “tonto el que lo lea” lo escribí yo, para hacer mi gracia del día, pero Don Frascasio me echó un buen rapapolvo.


El teléfono ya no suena. Nunca más volvió a sonar. Y, sin embargo, ahí sigue, fijo en la pared, esperando. A veces pienso que si lo descolgara, del otro lado no contestaría nadie. Solo se escucharían las voces antiguas, mezcladas, repitiendo los secretos que un día guardó aquel viejo teléfono de bar.





Ana Marga 

📷 de  Elmar Geissler 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

sábado, septiembre 06, 2025

 

Ahí estaban, alineados como si hubieran caído juntos después de un último esfuerzo. Los padres sin brazos. El hijo, en cambio, intacto: de cuerpo entero, liso, aún brillante. 

Solo eran maniquíes, restos de una tienda que ya no existe. Pero a quien pasaba, sin querer, le rozaba una incomodidad. Creo que era porque parecían cadáveres allí tirados. Nadie quería detenerse demasiado. Pasaban de largo y echaban miradas furtivas con el rabillo del ojo. 


Eran maniquíes, sí. Pero también eran otra cosa: la huella de lo humano en lo inerte, la fragilidad convertida en escultura callejera. Una familia que había perdido los brazos para sostenerse y abrazarse, pero no la postura de estar juntos.



Ana Marga 

📷 de Asier Susaeta

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

lunes, julio 21, 2025


un cuerpo se extiende  

como si la arena fuera agua  

como si el muro respirara  

 

la nadadora no cae  

 

el niño observa  

como quien sabe 

que hay juegos 

que solo suceden en la quietud  

 

pero algo (re)salta  

como si el arte tocara el suelo 

y por un segundo 

el mundo flotara 

 


Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

Foto:  Rana Öztürk

viernes, julio 11, 2025

 

Cuando llueve, el perro del vecino ladra un arcoíris. No sé si es magia, pero cuando llueve, el chucho se sienta en medio del patio y comienza a ladrar hacia el cielo chorreando colores. Los niños se asoman por las ventanas como si esperaran fuegos artificiales. Las vecinas se persignan, quizá por costumbre, quizá por asombro. Yo lo miro desde mi cocina, con la certeza de estar presenciando algo que no sabré contar del todo. Con cada ladrido el aire se llena de rojo, de azul, de un amarillo tan brillante, que parece irreal. 

A veces creo que no ladra. Invoca.

Y que el arcoíris, obediente, acude solo por él. 



Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

Foto: desconozco autoría de la imagen, pero encontrada en @culturainquieta.

domingo, julio 06, 2025

 


POR DONDE EMPIEZA EL CAMBIO


No sabían cómo se llamaba. La habían visto rondar las calles del barrio, cuaderno en mano, la mirada recta y un andar que no pedía permiso. No era del sindicato. No era periodista. No parecía de nadie. 

Aquel martes apareció temprano, con su vestido bastante ceñidito en la cintura.

Frente al portón de la fábrica, los hombres mataban el tiempo con las manos en los bolsillos y la esperanza entre los dientes.

La vieron acercarse, y uno de ellos, de los más jóvenes, soltó la frase con media sonrisa:

—¿Buscas a alguien, preciosa?   

Ella lo miró sin pestañear. 

—A ustedes —respondió secamente. 

Algunos rieron por lo bajo. No era común que una mujer sola se les plantara así. Pero la curiosidad ganó al recelo. 

—¿Y para qué? 

—Soy la nueva propietaria de la fabrica. —espetó. 

—¿Dueña, usted? —dijo el más alto, que masticaba una ramita.—. ¿Y eso desde cuándo? 

—Desde ayer. Herencia, papeles, notaría. Todo en regla.  

Había algo en su postura que no aceptaba réplica, pero tampoco violencia. Era firme, como si llevara años entrenando para ese momento. 

—Me he informado, y muchos de ustedes tratan mal a sus mujeres y no los quiero aquí. 

El silencio que siguió fue más áspero que el polvo de las máquinas. Algunos bajaron la mirada. Otros fruncieron el ceño. Solo uno dio un paso al frente:

—¿Y usted cómo sabe eso?

—Pregunté. Escuché. Y observé. Este barrio habla aunque ustedes no quieran.

—¿Y qué va a hacer, echar a medio pueblo? —se burló el de la ramita.

—Solo a los que confunden fuerza con abuso. Los tiempos cambiaron. Esta fábrica no volverá a ser como antes. Quiero respeto. El que no entienda eso, que no vuelva mañana. 

El de la ramita se encogió de hombros.

—Mañana voy a venir igual.

—Yo también —dijo otro—. Pero sin levantarle la voz a la vieja, esta vez.

Y uno, el más joven, que aún tenía clavada la mirada en la calle por donde ella se había ido, dijo en voz baja:

—Tal vez esto no sea tan malo.





Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

Foto de Grace Robertson


domingo, junio 29, 2025


 DIA DE PLAYA

Llegué a la playa a las 8:00 a.m. para asegurarme un buen sitio.
A las 8:03, ya había una sombrilla clavada a diez centímetros de mi toalla.
A las 8:05, una familia de siete, extendió su campamento a mi alrededor como si fueran a pasar un mes.
A las 8:15, una señora se sentó accidentalmente sobre mi pierna y dijo:
—Ay, perdón, pensé que era una piedra.
A las 8:17, el niño más pequeño de la familia, empezó a construir su castillito de arena justo al lado de mi cabeza.
A las 8:20, una pareja discutía a voz en grito, y todos nos enteramos de que ambos se habían sido infieles.
A las 8:35, una gaviota intentó robarme las gafas de sol mientras me cagaba encima.
A las 8:40, decidí darme un baño. Al volver, mi toalla era la red de un campeonato de voley playa.
A las 8:42, pedí educadamente que me devolvieran la toalla. Me la devolvieron… con olor a sobaco ajeno.
A las 8:50, sonó una sirena: alguien había perdido una dentadura en la orilla y todos fuimos convocados a buscarla.
A las 8:55, encontré la dentadura. Me aplaudieron. Me ofrecieron guardarla como trofeo, y rechacé amablemente.
A las 9:10, decidí rendirme. Recogí mi toalla sobaqueada, mis gafas de sol traumatizadas y mi dignidad dispersa.
Al llegar a casa, reservé un hotel con piscina cubierta. Sin niños. Sin arena. Sin gaviotas.
Solo silencio y cloro.
El paraíso.

Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Foto de María Moldes

 


CONJURO PARA SUPERVIVIENTES

Ven fresquito,
como un animal sin ruido.
Bórrame el pulso
y haz que olvide el fuego.

Esta casa te espera
como se espera a los dioses:
con los ojos abiertos
y la respiración pausada.

Golpea,
rompe espejos,
apaga voces.
Que los relojes duden
de su propio latido.

Ven,
y quédate conmigo
en el centro del pecho,
donde la fiebre
nunca pudo entrar.

Se ruega repetir a todos
tantas veces como sea posible,
y quedarnos afónicos.


Ana Marga

Escrito para El bic naranja: viernes creativos
(Invocando al frío)
Foto de Osamu Yokonami

sábado, junio 14, 2025

 Decisión 


Corro por pasillos sin fin. Puertas cerradas como labios mudos. Al fondo

una luz que siempre se aleja. Cada día con el mismo temblor en las manos, en el alma.   Pero un día la puerta se abrió. Y ahí estabas con mi rostro, mis gestos y la vida que nunca viví. Me miraste burlona.  “Soy tú”, dijiste. “La que eligió quedarse a este otro lado”.  Quise hablar, pero la voz se me quebró en la garganta.

Ella —yo— soltó una risa breve, como si supiera todo lo que había callado durante años. 

—Aquí no hay miedo —dijo—. Aquí no corremos, no hay dolor. 

Me acerqué. No había espejo, pero verla era como asomarme al reflejo más hondo.

—¿Y si cruzo? —susurré.

Ella ladeó la cabeza, con ese gesto que yo siempre hacía cuando dudaba de algo o de alguien. Sus ojos eran los míos, pero sin el peso. Sin la sombra.

—No puedes —respondió, casi con ternura—. Este lado no es un lugar, es una decisión.

Sentí el frío en los pies, como si la luz a mis espaldas se hubiera extinguido. Quise tocarla. Saber si era de carne, de humo o de recuerdo. Pero cuando estiré la mano, ella retrocedió un paso.

—Si cruzas, olvidas —dijo—. Lo bueno y lo malo. Lo que amaste, incluso lo que aún espera por ti.

Entonces entendí. No era un sueño. No era una fantasía. Era una frontera.

—¿Y tú? —pregunté—. ¿Eres feliz? 

Me miró largo rato, como si no esperara mi pregunta. 

—No lo sé —dijo finalmente—. Aquí no hay tristeza, pero tampoco alegría. Solo paz, o algo parecido. 

—Debo volver —murmuré algo nerviosa.

Ella asintió. —Siempre lo haces —dijo.

Y se fue apagando. No como una llama, sino como un eco.


Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos