domingo, septiembre 28, 2025


 La vigilia del iris


En el paisaje que me acecha dentro, hay un ojo gigante que observa cada una de mis células. Vigila mis temblores secretos. Todo parece quieto. Donde el iris guarda desiertos, ríos, un rumor de vida que nunca se extingue.
El ojo respira en mí, como una llanura donde caminan animales invisibles. Y yo me dejo mirar, me dejo acechar, porque en esa mirada inmensa, también siento refugio:
un lugar donde la vigilia se convierte en canto, y el secreto en raíz.


Ana Marga
📷 de Emmet Sparling
Escrito para El bic naranja: viernes creativos

viernes, septiembre 19, 2025




Los cuerpos vuelan como pájaros torpes que olvidaron el miedo. Todo parece un juego y la risa estalla contra el agua. Ella, con el gesto torcido lleva en la piel la sal de lo que nunca pronuncia. Arde su silencio deshaciendo palabras. Mira a los que saltan, a los que creen en la eternidad de ese instante, y en sus ojos se adivina un horizonte aún más lejano. 



Ana Marga 

📷 de  Lisandra Álvarez  

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

domingo, septiembre 14, 2025

 


El teléfono verde colgaba en la pared como un testigo del tiempo. Su cable en espiral y rígido parecía cansado de tantas charlas, riñas, y lágrimas.
Abajo, una pequeña repisa de madera acumulaba polvo, como si esperara todavía la libreta donde alguna vez se apuntaban números, mensajes urgentes, recados mal escritos con prisa. En la pared, los trazos tontos de esas conversaciones largas resistían el paso de los años: casitas torcidas, árboles, corazones atravesados con flechas y dos nombres. El “tonto el que lo lea” lo escribí yo, para hacer mi gracia del día, pero Don Frascasio me echó un buen rapapolvo.


El teléfono ya no suena. Nunca más volvió a sonar. Y, sin embargo, ahí sigue, fijo en la pared, esperando. A veces pienso que si lo descolgara, del otro lado no contestaría nadie. Solo se escucharían las voces antiguas, mezcladas, repitiendo los secretos que un día guardó aquel viejo teléfono de bar.





Ana Marga 

📷 de  Elmar Geissler 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos

sábado, septiembre 06, 2025

 

Ahí estaban, alineados como si hubieran caído juntos después de un último esfuerzo. Los padres sin brazos. El hijo, en cambio, intacto: de cuerpo entero, liso, aún brillante. 

Solo eran maniquíes, restos de una tienda que ya no existe. Pero a quien pasaba, sin querer, le rozaba una incomodidad. Creo que era porque parecían cadáveres allí tirados. Nadie quería detenerse demasiado. Pasaban de largo y echaban miradas furtivas con el rabillo del ojo. 


Eran maniquíes, sí. Pero también eran otra cosa: la huella de lo humano en lo inerte, la fragilidad convertida en escultura callejera. Una familia que había perdido los brazos para sostenerse y abrazarse, pero no la postura de estar juntos.



Ana Marga 

📷 de Asier Susaeta

Escrito para El bic naranja: viernes creativos