UN PERMISO MOMENTÁNEO
En la garganta del cañón, mientras el sol cae sin ruido, nos une una quietud que nos nombra. Kevin, que siempre se vestía de indio en aquella época, nos contaba que la tierra también recuerda; que hay lugares donde el tiempo se sienta, y espera a que alguien escuche. Nosotros asentíamos sin saber muy bien por qué, con esa fe torpe de los días jóvenes. Después, el silencio regresaba a su lugar, como si las palabras hubieran sido solo un permiso momentáneo.
Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Foto: Martin Parr