Lo que me sucede con mamá es que es mi alma, mi refugio, mi calma.
Si ella está bien, yo continúo con mi día. Cuando hablamos, su voz es mi hilo conductor. La oigo reír, y el mundo respira: es sonido que disuelve la distancia, que se cuela en cada rincón de mí, llenándolo todo.
Se ha roto muchas veces en su vida, pero ella sigue con su humor inquebrantable y con una fuerza que no sé describirla en palabras. Toda ella es un acto de resistencia, una prueba de que, a pesar de todo, sigue eligiendo vivir con alegría. Y eso es lo más valiente, hermoso y profundo que me ha enseñado mi madre toda mi vida: elegir vivir con alegría.
Ana Marga
9 de marzo 2025
(Escrito para el Bic naranja: viernes creativos)