La huella de un sueño no es menos real que la de una pisada. George Duby
sábado, septiembre 29, 2012
viernes, septiembre 28, 2012
De una uva.
De mi murmullo nace mi héroe.
De una uva salgo yo.
Mi boca
es de vino tintado de sangre.
Beso sangre.
Amo con piel ajada.
Lucho en arena movediza de desierto,
y me traga.
Enterrado mi cuerpo,
ya es sueño todo.
Así todo es mejor.
Así todo es amor.
jueves, septiembre 27, 2012
Hasta que vuelvas.
He detenido el tiempo,
hasta que vuelvas.
No me mires de rojo apagado.
Mírame,
con todas tus huellas.
miércoles, septiembre 26, 2012
Tarareo constante.
Me amas.
Bajo el silencio me desnudas los ojos.
Para saberte mío.
Para hervir mis entrañas.
Lo que ignoras,
es que eres la cancioncilla
domingo, septiembre 23, 2012
Atrapada.
Manos tardías y cobardes,
atraviesan
el pecho de tu desierto.
Soy locura atrapada en la arruga de la alfombra.
Y el encaje húmedo de ti pegado a mi piel.
Me miras.
Me hieres.
Y yo,
te miro,
riego tempestades.
Reseco tus recovecos con mi alboroto.
Se nos va el aliento a la boca del otro.
Se nos detiene la sangre del cuerpo.
Se nos muere el tiempo enlazados.
A orillas de mi orgasmo paras.
Para besarme.
Para apoderarte de mi retorcida espalda
y pecar.
Contraes mi vida entre tus brazos.
Dejo de ser.
Dejo de ver.
El otoño sangra.
El otoño sangra.
La hoja,
atraviesa la acera
subida en el vientecillo rebelde.
Y yo, asomada a la ventana del olvido.
Y mi pie izquierdo pisa el otro.
Y mi dedo dibuja en el cristal la letra inicial de tu nombre.
Y el otoño sangra...
Y otra hoja atraviesa la acera.....
En todas mis cumbres.
Ataviada mi boca de juicio no sabe mentir.
Flota el delirio
en todas mi cumbres.
Nadie mira mis silencios.
Nadie me guarda las palabras rotas.
miércoles, septiembre 19, 2012
Había una vez, dicen…
Dicen… que la muerte es silenciosa y voraz.
Y ella,
sirena muda
quedó olvidada
en un poema,
en un verso sin sangrar,
en la cama de un Rey delfín, dicen…
Dicen… que el llanto, escrito con semen, tiene más valor.
Tras el loco grito del gozo,
muerde el rubor,
el temblor,
el temor a perderle.
Y me aferro a su boca mordida.
Y mis muslos amanecen con sus dientes.
¡Te proclamo mi hombre!
¡Mi Rey!
A lomos de tu caballo de mar
arráncame del cuento,
y no me devuelvas.
lunes, septiembre 17, 2012
A mi amor sin descanso...
Arrímate.
Siéntate.
Siéntate.
Deshazme como quieras, que me he vuelto irrompible.
Haces
que mi ropa caiga hecha luz.
Inflamando
el amor de mí ser.
Cuando
la fiebre te congele,
estruja mi cuerpo,
insaciable de ti.
Tus
ojos,
ese
torbellino
delicioso,
que
me atrapa....
Que me inspira.
Tu
mano amiga… Tu mano amante...
Río.
Hoy
río con olor a rosas.
Río
despierta.
Río
contigo.
sábado, septiembre 15, 2012
Pero te amo con todas mis terminaciones.
Se va a dormir sin saber que estoy muriendo.
Así estoy.
Sin rostro.
Pero te amo con todas mis terminaciones.
martes, septiembre 11, 2012
Dejarme el alma.
Quiero a
amarte del todo.
Serena.
Completa.
Voy a
dejarme el alma
en cada pétalo sobre la cama.
jueves, septiembre 06, 2012
Inventame árboles curados de dudas.
Perduras
en mi país inhóspito,
en mis inmóviles torpezas.
Mis abismales amnesias, levitan sobre la copa de vino.
Tú.
Mi espectáculo.
Tú.
Mi papel para escribir con la noche.
Escualida fragilidad es el delirio de nuestras noches juntos.
Tu semilla tirita en mi vientre,
de frío,
de duelo.
Inventemos árboles parlantes cuando estemos enredados.
Estoy esta noche amorosa
y curada de dudas.
La carne esta viva,
tersa,
cortejada.
Al filo
de la cama,
de tu orgasmo,
grito
tu nombre.
Tus desvelos.
sábado, septiembre 01, 2012
Siempre Neruda.....
Sed de ti
Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......
Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.
La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.
Siento tu ternura allegarse a mi
tierra...
Siento tu ternura allegarse a mi tierra,
mirada de mis ojos, huir,
la veo interrumpirse para seguirme hasta la hora
de mi silencio absorto y de mi afán de ti.
Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan.
Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha.
Siento que se me suben los musgos de tu pena
y me crecen a tientas en el alma infinita.
Era esto el abandono, y lo sabías,
era la guerra oscura del corazón y todos,
era la queja rota de angustias conmovidas,
y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir,
y era eso mi vida,
era eso que el agua de tus ojos llevaba,
era eso que en el hueco de tus manos cabía.
Ah, mariposa mía y arrullo de paloma,
ah vaso, ah estero, ah compañera mía!
Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba,
en las abiertas noches de estrellas frías
ahora, en el otoño, en el baile amarillo
de los vientos hambrientos y las hojas caídas!
Dímelo, te llegaba
aullando o cómo o sollozando
en la hora de la sangre fermentada
cuando la tierra crece y se cimbra latiendo
bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar?
Dímelo, me sentiste
trepar hasta tu forma por todos los silencios,
y todas las palabras?
Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde.
Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana?
Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos
y ruedan las estrellas antes de mi mirada.
Siento que soy la aguja de una infinita flecha,
y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca,
tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno,
goteando en cada tierra sollozos y preguntas.
Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío,
lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda,
hela aquí que me llena los miembros de abandono,
hela aquí, tu ternura,
amarrándose a las mismas raíces,
madurando en la misma caravana de frutas,
y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos
como el licor del vino del centro de la uva.
Siento tu ternura allegarse a mi tierra,
mirada de mis ojos, huir,
la veo interrumpirse para seguirme hasta la hora
de mi silencio absorto y de mi afán de ti.
Hela aquí tu ternura de ojos dulces que esperan.
Hela aquí, boca tuya, palabra nunca dicha.
Siento que se me suben los musgos de tu pena
y me crecen a tientas en el alma infinita.
Era esto el abandono, y lo sabías,
era la guerra oscura del corazón y todos,
era la queja rota de angustias conmovidas,
y la ebriedad, y el deseo, y el dejarse ir,
y era eso mi vida,
era eso que el agua de tus ojos llevaba,
era eso que en el hueco de tus manos cabía.
Ah, mariposa mía y arrullo de paloma,
ah vaso, ah estero, ah compañera mía!
Te llegó mi reclamo, dímelo, te llegaba,
en las abiertas noches de estrellas frías
ahora, en el otoño, en el baile amarillo
de los vientos hambrientos y las hojas caídas!
Dímelo, te llegaba
aullando o cómo o sollozando
en la hora de la sangre fermentada
cuando la tierra crece y se cimbra latiendo
bajo el sol que la raya con sus colas de ámbar?
Dímelo, me sentiste
trepar hasta tu forma por todos los silencios,
y todas las palabras?
Yo me sentí crecer. Nunca supe hacia dónde.
Es más allá de ti. Lo comprendes, hermana?
Es que se aleja el fruto cuando llegan mis manos
y ruedan las estrellas antes de mi mirada.
Siento que soy la aguja de una infinita flecha,
y va a clavarse lejos, no va a clavarse nunca,
tren de dolores húmedos en fuga hacia lo eterno,
goteando en cada tierra sollozos y preguntas.
Pero hela aquí, tu forma familiar, lo que es mío,
lo tuyo, lo que es mío, lo que es tuyo y me inunda,
hela aquí que me llena los miembros de abandono,
hela aquí, tu ternura,
amarrándose a las mismas raíces,
madurando en la misma caravana de frutas,
y saliendo de tu alma rota bajo mis dedos
como el licor del vino del centro de la uva.
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