miércoles, febrero 29, 2012

A tu lado dormida.



Aquella mano torpe en tu pecho,
era la mía.
Por la noche soy invidente,
te recorro a ciegas.
Hasta la luna
se queda helada de vernos.
Antes de conciliar el sueño
recoge mis huellas perdidas por tu espalda,
y tatúame tu imagen en mis sienes.
Me apareceré de repente por la esquina de tu sueño
vestida de nube.
O quizás sea sol.
O luna.
Dependerá de la hora en que me sueñes.
Al llegar la madrugada
estaré a tu lado dormida.
Mi rostro sonriente,
te ama sin tocarte,
te besa sin labios.
Te haces laguna
mirándome desnuda junto a ti.
La noche
hará reflejar sus estrellas en tus aguas calmas,
para iluminarnos la estancia.
Bendíceme el cuerpo
con tu boca sobre la mía.
Conquista mis senderos
hasta el ombligo.
Como gran príncipe valiente que eres.
Tú, mi príncipe.
En cada lunar de mi espalda,
haz tu lugar de descanso
por cada batalla ganada.

martes, febrero 28, 2012

Con mis manos…

Nunca imaginé
que el amor tenía color de frase.
Ni que mis manos
supieran pintarte el amor tan bien.
Ni que mis manos
 pintaran mañanas anaranjadas.
Ni que tus ojos
busquen mis manos.
Nos completamos
en forma de poema.
Nos hacemos castillos de arena,
sin arena.
Tú la letra, y yo la arquitecta.
Tú, posa para el cuadro
en cueros.
Te pintaré la piel
con mis pinceles invisibles de dedos.



jueves, febrero 23, 2012

Te soplaré aires cálidos sin apagarte las velas.



Rompamos nuestro tiempo
a la luz de la luna.
Ámame
con los ojos
por mi lado bueno.
Viajaremos
por la misma vía del tren.
Aunque algunas nieblas
Quieran arruinarnos el paisaje
Te soplaré
aires cálidos de primavera.
Mientras, te tapo
con letras rojas la espalda.
Aunque te lleguen
brisas ingratas,
no apagaré
las velas de tu hogar.
Nuestro encuentro será en la lejanía.
Ni nos rozaremos.
Ni nos hablaremos.
Ni nos extrañaremos.
¡Eso sí!
Nos haremos castillos de arena en la piel.
Nos liberaremos de temporales  pasados.
Nos besaremos desde nuestras orillas.
Sabiéndonos siempre del mismo mar.

miércoles, febrero 22, 2012

A la sombra del almendro.



 Queda aún
ese todo por hablarnos
con la luna de testigo.
Tu abrazo
lento
me recordó
mi primer beso en los labios.
Me encontraba descalza
esa tarde de sol apagado.
Comimos manzanas   
a la sombra de un almendro.
Nos sentíamos prohibidos.

jueves, febrero 16, 2012

Sin darme cuenta.



Mis manos tocan tu rostro al alba
sin que te des cuenta.
Acaricio tu vida a través de letras.
Arropo ese pecho helado que muestras.
Pero… veo tu amor llegarme de frente y seguro
 cuando me abrazas.
Me quedo inmóvil…
en el umbral de una mirada. De tu mirada.
Y me pregunto si mis ojos 
te enamoran de noche.

Volé sin rumbo
a cielo abierto, y con las alas atadas.
Me sopló una vez un viento cálido
en la espalda, pero ni me balanceó el cabello.
Quise seducirle con el deseo feroz
que nace en el primer encuentro…
hacerle universal… viajarle de la cabeza a los pies…
Quise morir… una vez en sus brazos.
Espero. Algún día… morir
sin darme cuenta.