La vigilia del iris
En el paisaje que me acecha dentro, hay un ojo gigante que observa cada una de mis células. Vigila mis temblores secretos. Todo parece quieto. Donde el iris guarda desiertos, ríos, un rumor de vida que nunca se extingue.
El ojo respira en mí, como una llanura donde caminan animales invisibles. Y yo me dejo mirar, me dejo acechar, porque en esa mirada inmensa, también siento refugio:
un lugar donde la vigilia se convierte en canto, y el secreto en raíz.
Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
