miércoles, noviembre 26, 2014

Engaño.


Miro abajo. No hay suelo. Otra vez olvidaron poner las calles. Hay un abismo negro bajo mi ventana. Vértigo, ¡que vértigo!
Se me ha caído un calcetín mientras tendía. No lo veo abajo. Solo hay oscuridad y silencio.
¡Va a llover! Me meto otra vez en casa, y caigo de repente en la cuenta; ya se lo que ha pasado. Todo es ilusión óptica. Hay calle, suelo, y madres tirando de los críos con sus mochilas. Los oigo. 
Ha sido ella. La bruja de mi vecina de abajo. Le gustaban mis calcetines, dijo.