Siempre se peinaba de manera que no se viera mucho … e incluso ideó distintos maquillajes para disimularla, pero todo en vano.
La cosa empeoraba con respecto al amor. Ningún chico quería una novia agujereada en la sien.
Cierto día, harta de tanto rechazo, acudió al médico para quitarse la maldita bala. Al entrar en la consulta, no podía creer lo que vió. La barriga del dortor no hacía mas que apuntarla descaradamente, y toda furiosa preguntó, - ¿Podría saberse porque su barriga no hace mas que apuntarme? – gritó aireadamente.
- Será por la pistola que tengo en mi estómago. – respondió burlón y guiñandole un ojo.
La frase inicial de este micro-relato proviene de "Relatos en cadena" de cadena ser.
(La bala en la sien)
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(La bala en la sien)
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