He perdido
la cuenta
de nuestras horas.
Compartimos
oscuridades silenciosas
oliéndonos.
Instantes
prohibidamente nombrados
reflejados en el espejo.
Súbete y bájate,
soy tobogán.
Entre mis piernas
te perdí de vista.
Mi grito
lo ahogamos
en la almohada.
Detienes mi angustia
con el peso de tu cuerpo
en mi espalda.
Me acepto como soy
al saberme tu deseo.
Fúmame la boca.
Hazte adicto a mí.
Esa curva
del costado
aún es virgen.
Se me estropea la vista
de tanto mirarte.
Hoy soy anhelo
en estado líquido.
La intranquilidad
de tus amaneres rojos
son el orgasmo del sol.
Enmarañémonos
en el suelo
borrándonos la boca.
Sucédeme esta noche.
A manos llenas.
Quítame esta coraza de miedos,
de inseguridades,
con un siempre me tienes.
Sé mi callejón sin salida.

