Remuevo
los muebles de tu alma,
para acomodarte el amor.
Escribo
relatos sin tinta,
y les sazono con sal.
Sobrellevo
pesadas cargas humanas,
gracias a tu boca.
Suelto
pajarillos cantores,
cuando los veo tistes en su jaula.
Suplico
a las dóciles mañanas,
que te dibujen el alba.