¡Y no es puro
teatro lo que me sale del pecho!
¡Y tampoco un
error fatal! Eso ¡jamás!
Ni ensayo antes
del amor.
A mis espaldas
va mi deseo,
y me va regando
el cuerpo por dentro.
Tu boca
siempre fiel y
dispuesta,
resbala por mi
rostro,
como el rayo de
sol
recorre la estancia.
Del pliegue de mi cuello,
quedó colgado
tu jadeo
ahogado.
A la noche la
volvemos invisible.
Nos amamos
ciegos.
Sobre mis
pezones
yacen tus
yemas,
tus suspiros.
Sábanas
enredadas y en movimiento.
Mientras me
haces de sal.
Tu nombre
gotea
de un susurro
intencionado,
temblando al
dar más emoción
a nuestra
partida.
Memorizas cada
línea oblicua,
cada cicatriz,
cada lunar... con
tus ojos,
decidiendo
dónde disparar
el siguiente beso.
Te amo, esa mi única verdad.
Te amo sobre toda razón.
Te amo con
poemas.
Te amo hasta el
infinito de mi ser.