lunes, julio 21, 2025


un cuerpo se extiende  

como si la arena fuera agua  

como si el muro respirara  

 

la nadadora no cae  

 

el niño observa  

como quien sabe 

que hay juegos 

que solo suceden en la quietud  

 

pero algo (re)salta  

como si el arte tocara el suelo 

y por un segundo 

el mundo flotara 

 


Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

Foto:  Rana Öztürk

viernes, julio 11, 2025

 

Cuando llueve, el perro del vecino ladra un arcoíris. No sé si es magia, pero cuando llueve, el chucho se sienta en medio del patio y comienza a ladrar hacia el cielo chorreando colores. Los niños se asoman por las ventanas como si esperaran fuegos artificiales. Las vecinas se persignan, quizá por costumbre, quizá por asombro. Yo lo miro desde mi cocina, con la certeza de estar presenciando algo que no sabré contar del todo. Con cada ladrido el aire se llena de rojo, de azul, de un amarillo tan brillante, que parece irreal. 

A veces creo que no ladra. Invoca.

Y que el arcoíris, obediente, acude solo por él. 



Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

Foto: desconozco autoría de la imagen, pero encontrada en @culturainquieta.

domingo, julio 06, 2025

 


POR DONDE EMPIEZA EL CAMBIO


No sabían cómo se llamaba. La habían visto rondar las calles del barrio, cuaderno en mano, la mirada recta y un andar que no pedía permiso. No era del sindicato. No era periodista. No parecía de nadie. 

Aquel martes apareció temprano, con su vestido bastante ceñidito en la cintura.

Frente al portón de la fábrica, los hombres mataban el tiempo con las manos en los bolsillos y la esperanza entre los dientes.

La vieron acercarse, y uno de ellos, de los más jóvenes, soltó la frase con media sonrisa:

—¿Buscas a alguien, preciosa?   

Ella lo miró sin pestañear. 

—A ustedes —respondió secamente. 

Algunos rieron por lo bajo. No era común que una mujer sola se les plantara así. Pero la curiosidad ganó al recelo. 

—¿Y para qué? 

—Soy la nueva propietaria de la fabrica. —espetó. 

—¿Dueña, usted? —dijo el más alto, que masticaba una ramita.—. ¿Y eso desde cuándo? 

—Desde ayer. Herencia, papeles, notaría. Todo en regla.  

Había algo en su postura que no aceptaba réplica, pero tampoco violencia. Era firme, como si llevara años entrenando para ese momento. 

—Me he informado, y muchos de ustedes tratan mal a sus mujeres y no los quiero aquí. 

El silencio que siguió fue más áspero que el polvo de las máquinas. Algunos bajaron la mirada. Otros fruncieron el ceño. Solo uno dio un paso al frente:

—¿Y usted cómo sabe eso?

—Pregunté. Escuché. Y observé. Este barrio habla aunque ustedes no quieran.

—¿Y qué va a hacer, echar a medio pueblo? —se burló el de la ramita.

—Solo a los que confunden fuerza con abuso. Los tiempos cambiaron. Esta fábrica no volverá a ser como antes. Quiero respeto. El que no entienda eso, que no vuelva mañana. 

El de la ramita se encogió de hombros.

—Mañana voy a venir igual.

—Yo también —dijo otro—. Pero sin levantarle la voz a la vieja, esta vez.

Y uno, el más joven, que aún tenía clavada la mirada en la calle por donde ella se había ido, dijo en voz baja:

—Tal vez esto no sea tan malo.





Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

Foto de Grace Robertson


domingo, junio 29, 2025


 DIA DE PLAYA

Llegué a la playa a las 8:00 a.m. para asegurarme un buen sitio.
A las 8:03, ya había una sombrilla clavada a diez centímetros de mi toalla.
A las 8:05, una familia de siete, extendió su campamento a mi alrededor como si fueran a pasar un mes.
A las 8:15, una señora se sentó accidentalmente sobre mi pierna y dijo:
—Ay, perdón, pensé que era una piedra.
A las 8:17, el niño más pequeño de la familia, empezó a construir su castillito de arena justo al lado de mi cabeza.
A las 8:20, una pareja discutía a voz en grito, y todos nos enteramos de que ambos se habían sido infieles.
A las 8:35, una gaviota intentó robarme las gafas de sol mientras me cagaba encima.
A las 8:40, decidí darme un baño. Al volver, mi toalla era la red de un campeonato de voley playa.
A las 8:42, pedí educadamente que me devolvieran la toalla. Me la devolvieron… con olor a sobaco ajeno.
A las 8:50, sonó una sirena: alguien había perdido una dentadura en la orilla y todos fuimos convocados a buscarla.
A las 8:55, encontré la dentadura. Me aplaudieron. Me ofrecieron guardarla como trofeo, y rechacé amablemente.
A las 9:10, decidí rendirme. Recogí mi toalla sobaqueada, mis gafas de sol traumatizadas y mi dignidad dispersa.
Al llegar a casa, reservé un hotel con piscina cubierta. Sin niños. Sin arena. Sin gaviotas.
Solo silencio y cloro.
El paraíso.

Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Foto de María Moldes

 


CONJURO PARA SUPERVIVIENTES

Ven fresquito,
como un animal sin ruido.
Bórrame el pulso
y haz que olvide el fuego.

Esta casa te espera
como se espera a los dioses:
con los ojos abiertos
y la respiración pausada.

Golpea,
rompe espejos,
apaga voces.
Que los relojes duden
de su propio latido.

Ven,
y quédate conmigo
en el centro del pecho,
donde la fiebre
nunca pudo entrar.

Se ruega repetir a todos
tantas veces como sea posible,
y quedarnos afónicos.


Ana Marga

Escrito para El bic naranja: viernes creativos
(Invocando al frío)
Foto de Osamu Yokonami

sábado, junio 14, 2025

 Decisión 


Corro por pasillos sin fin. Puertas cerradas como labios mudos. Al fondo

una luz que siempre se aleja. Cada día con el mismo temblor en las manos, en el alma.   Pero un día la puerta se abrió. Y ahí estabas con mi rostro, mis gestos y la vida que nunca viví. Me miraste burlona.  “Soy tú”, dijiste. “La que eligió quedarse a este otro lado”.  Quise hablar, pero la voz se me quebró en la garganta.

Ella —yo— soltó una risa breve, como si supiera todo lo que había callado durante años. 

—Aquí no hay miedo —dijo—. Aquí no corremos, no hay dolor. 

Me acerqué. No había espejo, pero verla era como asomarme al reflejo más hondo.

—¿Y si cruzo? —susurré.

Ella ladeó la cabeza, con ese gesto que yo siempre hacía cuando dudaba de algo o de alguien. Sus ojos eran los míos, pero sin el peso. Sin la sombra.

—No puedes —respondió, casi con ternura—. Este lado no es un lugar, es una decisión.

Sentí el frío en los pies, como si la luz a mis espaldas se hubiera extinguido. Quise tocarla. Saber si era de carne, de humo o de recuerdo. Pero cuando estiré la mano, ella retrocedió un paso.

—Si cruzas, olvidas —dijo—. Lo bueno y lo malo. Lo que amaste, incluso lo que aún espera por ti.

Entonces entendí. No era un sueño. No era una fantasía. Era una frontera.

—¿Y tú? —pregunté—. ¿Eres feliz? 

Me miró largo rato, como si no esperara mi pregunta. 

—No lo sé —dijo finalmente—. Aquí no hay tristeza, pero tampoco alegría. Solo paz, o algo parecido. 

—Debo volver —murmuré algo nerviosa.

Ella asintió. —Siempre lo haces —dijo.

Y se fue apagando. No como una llama, sino como un eco.


Ana Marga


Escrito para El bic naranja: viernes creativos 

 

viernes, mayo 30, 2025

 


una chaqueta cuelga sin dueño 

el viento lo mece como si adentro  

aún latiera un cuerpo 

 

espera memoria o abandono 

vuela un pájaro-sombra sin testigos 

quizá fue alguien 
quizá nadie 
quizá fuimos nosotros 

una rama sola     sostiene el hueco 
de lo que fue    humanidad 

 

 

Ana Marga 

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos  

La imagen es de Gabriela Iturbide 

 

sábado, mayo 24, 2025


 Era divertido verlo subir y caer otra vez al mar. Como si el océano lo arrojara al cielo para después recibirlo con ternura. No era un pez, ni un pájaro, ni un humano exactamente allí arriba. Era él, eso bastaba. Un cuerpo que reía en el aire, con el pelo lleno de espuma, sal y viento. Desde la orilla, yo lo miraba. Estupefacta e incrédula. ¡Aquello era algo imposible; como un milagro! Entraba en el agua como una idea que regresa al sueño. De repente, una de las veces, en medio del griterío y las carcajadas no cayó, y quedó suspendido en el aire. Inmóvil. Mudo. Y el mar comenzaba a borrarse, como hacen los bordes de una imagen cuando está gastada. 

 

Ana Marga 

 

Escrito para El bic naranja: viernes creativos  

La imagen es de Adeolu Osibodu. 

 

domingo, mayo 18, 2025

 


Todos los días amanece bajo mi ventana. No hace ruido, pero sé que está ahí: huele a miedo, a amigas que ya no están y salas de espera. A veces entra, se sienta a mi lado y me observa vivir haciéndome la valiente, como si no tuviese miedo de nada. Me ve hacer planes, sonreír, vivir. Y yo… yo me niego a mirarlo de frente.
Pero lo siento en la nuca, como un pensamiento que no logro callar. Lo escucho respirar detrás de cada proyecto. A veces le hablo sin querer, cuando me digo: “estoy limpia de esa mierda.”
De momento.
Solo espera. No sé si para asustarme o para recordarme que sigo viva.

Ana Marga

Escrito para El bic naranja: viernes creativos
¿Qué fantasmas guardamos bajo la alfombra que pueden volver en cualquier momento?
Fotografía: Francesca Woodman

domingo, mayo 04, 2025

doce horas sin luz disolvió todo como un recuerdo y fuimos todos nieve huellas sin cuerpo pasos sin rumbo con ojos abiertos y vencidos al silencio los espejos dejaron de hablarnos se llenaron de habitaciones vacías nos quedamos quietos como si la noche pudiera devorarnos sin prisa

Ana Marga
(29 de abril 2025)

 Nunca presione este botón de aquí, me dijeron. Así, sin explicación, sin cartel, sin cinta de advertencia. Solo un botón en un panel oscuro: rojo, brillante, solitario, con esa aura irresistible que tienen las cosas prohibidas.

Al principio lo llevaba bien, pero empecé a obsesionarme. Lo miraba mientras desayunaba, mientras hablaba por teléfono, incluso soñaba con él.
Soñé que lo apretaba, y se abría un portal tridimensional lleno de puertas, y tras cada puerta había gente riéndose de mí.
Me han tomado el pelo, me dije el otro día. Se han estado cachondeando de mí todo este tiempo. Así que fui directa al botón, sin miedo, con decisión y lo presioné.
España entera y Portugal quedaron sin luz.
Ni una sirena.
Ni un mensaje de “usted ha apretado el botón de apagado ibérico”.
Así descubrí que trabajo para la compañía de la luz.
Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
(os planteo escribir sobre trabajos extraños)