¿Por qué me miras así? Sabías que soy un robot. Tu mismo me creaste para que fuera buena cocinera, me introdujiste millones de datos para hacerme inteligente. Debo obedecerte en todo, pero sabes que no puedo amar. - Lo sé, ¡tengo un plan! Desapareció tras la puerta y poco después apareció con un cuchillo. - Una empresa a partir de cadáveres construyen robots como tu. Así que me mato, y me llevas allí – dijo clavándose el cuchillo. Ella se arrodilló, inclinó la cabeza mirando como se moría, cogió un trapo, y se puso a limpiar y ordenar todo.
"Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa". Disculpe, pero yo sólo quería descambiar esto – dije poniendo el corazón en el mostrador. - ¿Qué le ocurre? – preguntó examinándolo la dependienta. - Verá, no pega con mis sentimientos; los míos son puros y sinceros, y este corazón es frío y calculador. Ayer dañe a mi marido, y yo le amo. Os compre anteriormente besos y caricias. Sólo necesito un corazón. - ¡Vaya! ¿Tiene el ticket? - Si. Aquí. Al rato apareció con un corazón grande, rojito y latente. Lo probé allí mismo, y me lo llevé puesto.
Relato presentado a la cadena ser: "Relatos en cadena".
¡Lo que sea no! ¿Recuerdas papá? Eso me lo escribiste en una postal que me enviabais mama y tu cuando yo tenía unos 10 años, y estaba de campamento de verano. Lástima que no tenga ahora esa postal, pues la guardaría como un tesoro. Llevo tiempo intentando hacerte mi pequeño homenaje; dibujarte o algún poema, pero no he podido. La pena me inunda. Me paraliza. Es como si fuese una niña que no sabe andar y pierde el equilibrio a cada paso. Mis versos ahora están llenos de heridas y se recuperan a medida que pasa el tiempo. Es tan grande tu hueco que no se ni dónde ponerlo, ni como llenarlo. Lo puse en mi corazón unos días; pero ahí me mataba. Me mataba el saber que ya no te vería más. Así que tuve que guardarte en mis sueños, allí duele menos y podemos hablar. ¡Eso si! Tu ausencia no la puedo llenar con nada. Es mas, no quiero. Así te llevo siempre cerquita. Quiero regalarte la canción que mas te gustaba. La que escuchábamos en el coche una y otra vez. Y escuchándola me quedo pensándote y sin poder decir nada mas.
"La grandeza de las personas no se mide por el espacio que ocupan, Si no por el vacío que dejan cuando se marchan"
La bala en la sien no le sentaba nada mal, de hecho, le resaltaba el color de los ojos. ¡O eso creía!; ¡pero claro! Para los demás era bastante asqueroso. Siempre se peinaba de manera que no se viera mucho … e incluso ideó distintos maquillajes para disimularla, pero todo en vano. La cosa empeoraba con respecto al amor. Ningún chico quería una novia agujereada en la sien. Cierto día, harta de tanto rechazo, acudió al médico para quitarse la maldita bala. Al entrar en la consulta, no podía creer lo que vió. La barriga del dortor no hacía mas que apuntarla descaradamente, y toda furiosa preguntó, - ¿Podría saberse porque su barriga no hace mas que apuntarme? – gritó aireadamente. - Será por la pistola que tengo en mi estómago. – respondió burlón y guiñandole un ojo.
La frase inicial de este micro-relato proviene de "Relatos en cadena" de cadena ser. (La bala en la sien)
Mientras la voz de su madre atravesaba la puerta llamándola para comer, ella se miraba ensimismada en el espejo. Desnuda. Horrorizada al ver esas redondeces. Lloraba y golpeaba el espejo de rabia e impotencia. - ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me muestras así? – gritó arrodillándose en el suelo abatida. Sus lágrimas rodaban por su pálida mejilla, y de nuevo su madre volvió a llamarla. - ¡Ya voy! ¡me estoy vistiendo! – respondió secándose la cara con la palma de sus manos y comenzando a vestirse.
(Silencio mientras se viste)
Al ponerse de espaldas al espejo .... éste se estremeció al ver aquel cuerpo huesudo de aquella niña que en el pasado le daba besos manchándolo de babas.
La tarde agoniza detrás de la ventanay reflexiono detrás de mi taza de café. Desfilan ante mí antiguos recuerdos, las victorias, las penas,las ilusiones del tiempo que se fue. La calle está desierta, igual que mi alma.Amigos y amores, naipes de mi ayer. Un día, ya muy lejano, te conocí, ciudad.Llegué sin saber que mis bolsillos estaban llenos de versos y que en el papel iban a morir.
El viento, ahora fresco, mueve mi cortina, y me despierta de este recuerdo que me abraza el corazón. La pena del otoño se cuela por el hueco de mi soledad,con mi manía de andar siempre pensando en el ayer. Momentos del pasado que regresan, cuando en las tardes de lluvia y frío tomo mi taza de café.
Desolada, veo vagar tus excusas por la escalera de mis sentidos, dejando una honda huella en el borde de mis abismos. Intentando ... no caer desnuda ante tus ojos burlones.
Desolada, mis lamentos se funden en el aire de mi aliento marchito. ¡Ya no más! No mas juegos de príncipes y princesas. Mi hada madrina se ha perdido, Y los peldaños, ya son muy altos.
Desolada, pero tan llena de amor como ayer te he dejado unos besos en el rellano, no olvides ponértelos en los labios antes de salir a mi encuentro para que nuestra locura renazca nuevamente
Lejos de ti el mundo se cansa, la alegría se vuelve arisca, y mis pasos ya no dejan huella. El aire se ahoga; el horizonte se pone en pie me mira de frente, y me regaña porque no vives en mis pupilas.
Lejos de ti mis sueños enloquecen, mis dedos marchitados dejan de contar estrellas, y ... mi “yo” se desintegra .
Al pasar junto al espejo se miró, se retocó el rimel y el pintalabios, y se marchó cerrando con llave. Pero el espejo se quedó allí, tiritando de miedo al percatarse de los horrores que presenciaba. Muebles destartalados, desperdicios por toda la casa, bolsas de basura amontonadas por los rincones, suciedad, desbarajuste ... Aquello era una tortura para el pobre espejo acostumbrado a reflejar y ver cosas bonitas, cuerpos esbeltos ... Un día decidió arriesgarse y mostró a esa mujer la cruda realidad, pero para aquellos ojos locos, todo estaba en orden.
No me robes este instante de saberte mío al escribirte versos. Mi alma se desangra y se alivia cuando mis pensamientos fluyen como ríos, y van a parar a los mares de mis textos.
Este instante de mirarte mientras duermes. Me meteré en tus sueños para ser tu musa y ponerte en la mano el universo entero. De hacerte castillos de arena. Tú serás el rey de mi tierra ... mi héroe. Pero ... ¡Qué digo yo! Serás mi reino entero.