"Le cobran en aquella fila de la izquierda, si no le importa".
Disculpe, pero yo sólo quería descambiar esto – dije poniendo el corazón en el mostrador.
- ¿Qué le ocurre? – preguntó examinándolo la dependienta.
- Verá, no pega con mis sentimientos; los míos son puros y sinceros, y este corazón es frío y calculador. Ayer dañe a mi marido, y yo le amo. Os compre anteriormente besos y caricias. Sólo necesito un corazón.
- ¡Vaya! ¿Tiene el ticket?
- Si. Aquí.
Al rato apareció con un corazón grande, rojito y latente. Lo probé allí mismo, y me lo llevé puesto.
Relato presentado a la cadena ser: "Relatos en cadena".