
¡Juguemos!
A ese juego que llaman prohibido.
Ese que te hierve la sangre
pero te eleva hasta el cielo.
Ese que jugábamos
en las tardes ya acabadas.
Me rociabas con tus besos
y cubrías todos mis sentidos.
Elevabas a las nubes mi locura,
envenenando toda mi ternura.
¡Lanza los dados!
Hoy me siento fuerte
para luchar contra tu mirada.
Te ha salido un cuatro.
Has caído entre mis redes.
Una lucha infernal
cada noche entre mis sábanas,
será tu dulce castigo.
Mordiscos de fresa
acabarán con tus frescos labios.
Agotaré todos tus te quieros y te amos.
Caricias de melocotón,
abrirán también tu apetito.
Caeremos juntos en un duelo,
rozando con nuestros deseos
al mismísimo diablo.