¡Lo que sea no!
¿Recuerdas papá?
Eso me lo escribiste en una postal que me enviabais mama y tu cuando yo tenía unos 10 años, y estaba de campamento de verano. Lástima que no tenga ahora esa postal, pues la guardaría como un tesoro.
Llevo tiempo intentando hacerte mi pequeño homenaje; dibujarte o algún poema, pero no he podido. La pena me inunda. Me paraliza. Es como si fuese una niña que no sabe andar y pierde el equilibrio a cada paso.
Mis versos ahora están llenos de heridas y se recuperan a medida que pasa el tiempo.
Es tan grande tu hueco que no se ni dónde ponerlo, ni como llenarlo. Lo puse en mi corazón unos días; pero ahí me mataba. Me mataba el saber que ya no te vería más. Así que tuve que guardarte en mis sueños, allí duele menos y podemos hablar.
¡Eso si! Tu ausencia no la puedo llenar con nada. Es mas, no quiero. Así te llevo siempre cerquita.
Quiero regalarte la canción que mas te gustaba. La que escuchábamos en el coche una y otra vez. Y escuchándola me quedo pensándote y sin poder decir nada mas.
"La grandeza de las personas no se mide por el espacio que ocupan,
Si no por el vacío que dejan cuando se marchan"