Comenzando por la izquierda... Mi madre, mi tia Angelines, y mi tia Juana.
Mi tia Angelines, y mi tia Juana recientemente fallecidas.
Nunca os olvidaré.
La tristeza me araña los ojos.
Me nubla.
Me nubla.
Me apuñala.
¿Quién nos llamará ahora a la hora
de la siesta?
Las burras de leche ya no me
pasaran,
nunca,
nunca,
por tu Buitrago.
Ve y vuela,
descansa.
Ya hiciste todo en vida.
Ya hiciste todo en vida.
Y viviste...
Y amaste ...
Disfruta ahora
de todos los de allá arriba,
y cuida
de los de abajo.
* Notas para que entienda el lector:
Buitrago del Lozoya, pueblo a 75km de Madrid, donde tenía
una casa, y he veraneado toda la vida.
Los domingos, de niña y en mi adolescencia, en Buitrago, me
despertaba con la zapatilla en la mano voceando… “¡vamos! Que ya han pasado las burras de leche… “