sábado, junio 30, 2012

A mi tía Angelines.


Comenzando por la izquierda... Mi madre, mi tia Angelines, y mi tia Juana.
                                     Mi tia Angelines, y mi tia Juana recientemente fallecidas.
                                                                         Nunca os olvidaré.



La tristeza me araña los ojos.
Me nubla. 
Me apuñala.

¿Quién nos llamará ahora a la hora de la siesta?

Las burras de leche ya no me pasaran,
nunca, 
por tu Buitrago.

Ve y vuela, 
descansa.

Ya hiciste todo en vida.

Y viviste...

Y amaste ...


Disfruta ahora
de todos los de allá arriba, 
y cuida
de los de abajo.



* Notas para que entienda el lector:

Buitrago del Lozoya, pueblo a 75km de Madrid, donde tenía una casa, y he veraneado toda la vida.

Los domingos, de niña y en mi adolescencia, en Buitrago, me despertaba con la zapatilla en la mano voceando… “¡vamos!  Que ya han pasado las burras de leche… “