martes, junio 26, 2012

El dormido espejo.



A día de hoy,
tengo casi treinta y ocho años.
Mis poros
también tienen treinta y ocho años,
y han sudado suficiente dolor,
y decepción,
y derrota,
y perdidas.

Mis manos surgen del amor,
olvidado,

del que mata
sin piedad.
del que retuerce la noche.

El dormido espejo,
me muestra
una piel
iluminada
por una luz sonriente,
mas yo sólo veo
una mujer, 


abrazando sueños.