miércoles, junio 27, 2012

Desgasté mis zapatos caminándote.




Desgasté mis zapatos caminándote,
y ahora espero sentada en el banco.

La bestia de polvo llamada Vida,
me mira hambrienta,
me vigila,
me tantea,
y voy sin arma.

Te esperé de agua y sonrisa,
con sandalias de barro
y ganas voraces.

Los errores
de piel,
me quedan estupendamente,
sobre todo si los combino
con cariño,
 calentito,
recién hecho.

¡Probad!
Una equivocación
con un beso.
¡Veréis!
Se desgarra la boca en su punto,
blandita,
jugosa,
lista para saborear.