Desgasté
mis zapatos caminándote,
y
ahora espero sentada en el banco.
La
bestia de polvo llamada Vida,
me
mira hambrienta,
me
vigila,
me
tantea,
y voy
sin arma.
Te
esperé de agua y sonrisa,
con
sandalias de barro
y
ganas voraces.
Los
errores
de piel,
me
quedan estupendamente,
sobre
todo si los combino
con
cariño,
calentito,
calentito,
recién
hecho.
¡Probad!
Una
equivocación
con un
beso.
¡Veréis!
Se
desgarra la boca en su punto,
blandita,
jugosa,
lista
para saborear.
