Fui
mota de uva tierna,
mano
ácida,
viento
inmóvil.
Fui nube
desamparada.
Fui
lamento sudado
de
boca insaciable.
Fui
descuido de sombras chinescas.
Hubo
algún tiempo
en tu sombra
para
mis deseos,
para
derrames muertos
para
hacerte mi templo.
Olvidé
tantas
promesas sobre tu espalda,
que de
nada vale ya la vida en colores.
Bailaré
al son del oleaje de mi pecho.
Ya
callo
mis
delirios.
Ya
bajo a la playa de bronce.
Ya me
vierto en tu mano.
Ya que
el silencio se haga carne.
