¡Niña!
¡Deja ya de llorar!
ya tienes el dulce amor
que soñabas despierta
en tus noches de insomnio.
En tu tierna juventud,
sangrientas batallas
entre tus ilusiones y tu realidad
sucedían dentro de tu cabeza
bajo las luces parpadeantes
de los bares de copas.
Como ratoncito de laboratorio
Temblabas imaginando ...
ser deseada,
que alguien se fijase en ti;
te dijera lo hermosa que eres,
y ...
al final de esa noche mágica ...
te dieran el mas dulce de los besos.
Pero, nunca ocurrió.
Así que ... cada vez mas,
caías en un oscuro abismo
dentro de tu interior
maldiciendo tus taras.
Pensabas
que nadie te descubriría jamás.
Tus besos
nunca irían a parar a ninguna boca sedienta.
Nadie conocería
tus deseos mas ocultos ...
tus delirios...
¡Ya ves!
Te equivocabas.
Había un corazón buscando el tuyo
anhelando también
encontrarte entre la multitud.