La huella de un sueño no es menos real que la de una pisada. George Duby
viernes, enero 26, 2007
Noche atormentada.
En una noche atormentada en un motel barato, un anciano estaba con la mirada perdida frente a la ventana en un día lluvioso. El sonido de la lluvia tras la ventana daba la impresión de una habitación vacía. Pensaba en el recuerdo de un amor desdichado y en aquel billete a un destino desconocido que encontró. A pesar de que llovía a mares divisó a lo lejos a una niña con coletas que se columpiaba en el parque y dos niños peleándose por unos tazos. Se dio la vuelta y vio que su portátil estaba aún encendido, la iluminación de la pantalla del ordenador parecían lentejuelas para un maillot de gimnasia rítmica. En la habitación de al lado oyó risas, eran don amigos jugando a los dados.