Papá Noel no estaba borracho. Estaba agotado.
Había dado demasiados ho-ho-ho, cargado con demasiadas expectativas y sonreído a demasiados desconocidos con móvil y desagradecidos. Así que se tumbó en el suelo, boca abajo, como quien apaga el mundo un momento y deja la Navidad en modo avión.
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Foto: Josh Edgoose