Trepamos el árbol con manos temblorosas y rodillas llenas de barro. Cada rama es un puente entre la tierra que nos aprieta. Abajo, el mundo sigue con su polvo y sus pasos cansados. Pero aquí, suspendidos somos pájaros que no saben caer.
Nos quedamos quietos, y el viento juega con nuestro pelo. Cada hoja que se mece, parece decirnos que podemos permanecer colgados de este instante.
Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Foto: Sabina Weiss