Las horas me ruedan
por la columna vertebral.
Esta noche
no hablemos
con la voz...
Mira solamente
como me hago de mimbre
con alas
de mariposa.
Sssshhh...
Las mariposas no vuelan de noche,
duermen
sobre mis párpados de leche.
No las despiertes
con tus ojos de hombre tierno.
Trae tus manos
desiertas de ramas secas,
y jurémonos,
ese amor eterno
ese amor eterno
del que tanto se habla.
Mi razón, ya esta lista
para perderla bajo tu pelo.
No permitas
que las tempestades del olvido
te arranquen mis lunares
de la memoria.
Porque la memoria,
sabe
a taza de té de menta,
si recordamos
haber vivido.