Píntame
en tu mundo táctil.
El mañana
nunca muere,
pero agoniza
si no bailamos los besos.
Me pego a tus labios
como miga de pan,
desesperada por no caer
en tu mesa.
He roto mi boca de hielo.
He visto tus tierras
en medio
de mis mares.
Sabes jugarme
buenas pasadas por el cuello.
Me cae
el verano encima
vestida
de corazón compungido.