De niña
me costó aprender
donde está el norte.
Hoy,
con sus besos,
ya me da igual.
De niña
alimenté traumas,
hoy los asfixio
entre verso y verso.
De niña
me abrazaron
tanto,
que no crecí.
De niña
capturaba la luna en mi cubo de playa
con agua,
cuando vi que era sólo el reflejo,
lloré.
Hoy,
ya no quiero más lunas.
De niña
comencé a caminar tarde,
por eso
aún no te he llegado.
De niña
le soñaba,
hoy
le escribo.