Hoy traigo
el sentimiento pleno.
Hoy traigo
el sentimiento pleno,
en llamas
y ahogado.
La respiración
se condensa,
sobre mi recuerdo de ti.
Aquel recuerdo de tus ojos
consejeros.
Aquel recuerdo
cuando me cogías la mano.
Emergen
por el filo de mi alma.
Hoy el bosque
silencia sus riachuelos,
los pájaros enmudecen,
y el viento voló.
Las nubes llueven.
Las ciudades se apagan.
Y mi alma
te grita
con este escrito.
Tus cuatro rosas
continúan latiendo sobre tu
pecho.
Mamá,
te tiene siempre
entre labio y mente.
La Mari,
sostiene aún tu último
aliento
en los ojos.
La Elisa,
moja tus recuerdos
en sus lágrimas derramadas.
Alex, tu nieto,
ya debe hacerte cosquillas
en los pies
con su altura.
Candela, tu nieta,
es flor silvestre
y hermosa
que hechiza el aire.
Y yo, tu Ana,
junto las horas
entre letras y versos.
No,
aún no puedo mencionarte.
Ni contar anécdotas nuestras.
Ni oír música que me recuerde
a ti.
Aún tengo mi voz
de luto
y sólo puedo
anudar palabras.
Y las palabras
forman textos
o poemas.
Y este poema habla de ti.
De mi ángel protector.
De un trozo
del que vine
a este mundo.
De un alma noble
que se me fue.
De ti.
De mi padre.
Y sólo para decirte.
Que fue un honor.
Que fue un honor
ser tu hija.