lunes, abril 02, 2012

En el desgarro de la noche.



Me come
tu hambre voraz
de manos.
Nos pusimos del revés
el aliento.
Me tiembla aún el labio inferior,
cuando pienso en anoche.
Me borraste 
del mapa
por unos minutos.
Te vi seguro dentro de mí.
Volabas alto
como halcón
y libre.
Arrojé lejos
mis penas de piedra.
Se hundían
en el lago de tu ombligo.
Volqué mi mar
en tus ojos ciegos.
Ciegos de sal.
Ciegos de mi cuerpo blanco y negro.
Me soplabas la lengua,
con ese cálido aire de fuego,
de pasión llorona,
de amor que grita
con voz partida en lágrimas.
Las miradas
nos rebotaban en la cara.
Nos lloramos.
Nos besamos.
Nos fundimos.
Yo  subida a ti,
Y tú haciendo puentes
colgantes
con tus brazos.