te recuestas
y el mundo queda del otro lado
de la página
algo en ese gesto
—sostener el libro frente al rostro—
no es huida
sino un modo suave de existir
y mientras lees
alguien se vuelve invisible
(no sabes si eres tú
o lo que duele)
pero aquí
en el hueco tibio del sofá
en el rumor mudo del papel
tu respiración encuentra sitio
y por un instante
nadie te ve
nadie te nombra
solo la quietud
de quien permanece
aunque se esconda
Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Foto: Dirce Hernández