Dicen… que la muerte es silenciosa y voraz.
Y ella,
sirena muda
quedó olvidada
en un poema,
en un verso sin sangrar,
en la cama de un Rey delfín, dicen…
Dicen… que el llanto, escrito con semen, tiene más valor.
Tras el loco grito del gozo,
muerde el rubor,
el temblor,
el temor a perderle.
Y me aferro a su boca mordida.
Y mis muslos amanecen con sus dientes.
¡Te proclamo mi hombre!
¡Mi Rey!
A lomos de tu caballo de mar
arráncame del cuento,
y no me devuelvas.
