Este
pesado sueño de tenerte,
se
agrupa en mis tardes.
El
océano se estira
intentando
despertarte.
La
embriaguez del silencio
se
baña entre miradas,
entre
bocas mordidas,
entre
cuerpos deseosos.
Prenderé
en tu espacio
todas
mis hogueras,
de
miel,
de
pan...
Yaceré
sobre tu altar de mármol
dispuesta
para el sacrificio.
De
letras cubre mi cuerpo.
De
sueños mis mejillas
Y
que la estela
de
tus manos
permanezca
eterna
en
mis muslos deshechos.
