lunes, agosto 20, 2012

Pero todo es sueño. Es deseo metido en mi pecho.


Mi lado bueno es éste.
El de mis letras.
En el texto ruedo,
tiemblo,
y muevo cosas pesadas.

Lo bonito de escribir
es que hago cosas que este cuerpo de alambre no puede.

Puedo hacerte el amor de la forma mas tierna,
o arrancarte cada órgano y tirarlo al fuego.

¡Tranquilo!

No voy a tocarte el mar marinero.
Ni tu barco.
Ni tu puerto.
Sólo quiero enredarte mi cabello en tus mejillas,
acunarte en mi mirada como niño pequeño,
y lamer cada una de tus cicatrices de amor.....

¿Veis la magia del escritor?,
¿de las letras?

Soy un alma amando a un marinero.

Y así es.

Te amo.

Te pinto cada noche la luz del faro
para que me busques.
Con la esperanza que algún día,
vea tus velas surcando mi cuerpo.
Tu pelo negro en mi vientre descansando.
Y dormirme al son de tus latidos. Cosida a tu vida.



Pero todo es sueño sin cabeza.
Es deseo metido en mi pecho.
Ni hay marinero,
ni faro,
ni velas,
ni su pelo oscuro.

Pero si almas.

Las nuestras,
a la deriva de cada silencio.