Deberías airearte un poco, lo sé. Te tengo aquí metido en esta
casa de muñecas de tía Ignacia. Pero temo que te dañes si te despego el
esparadrapo de la boca, o desatar tus manos. Recuerda el incidente con Boby, el
doberman del vecino. ¡Que mal rato pasamos para sacarte de sus fauces!
Tío Miguel fue feliz en esa casa, le gustaba desayunar en el mini-juego de café, y se nadaba sus lagos en el cenicero que le poníamos en el porche. Lo que no quiero, mi vida, es perderte. Me gusta tu mirada de odio cuando duermo.
Tío Miguel fue feliz en esa casa, le gustaba desayunar en el mini-juego de café, y se nadaba sus lagos en el cenicero que le poníamos en el porche. Lo que no quiero, mi vida, es perderte. Me gusta tu mirada de odio cuando duermo.
** Ejercicio con la frase inicial del concurso de Relatos en
cadena de cadena SER:
“Deberías airearte un poco”.