Arranca el silencio de aquí.
Sólo traigo ilusión y letras mojadas de entrega rota.
¡Ya no puedo amar más!
Quisiera no querer tanto volar.
Desistí del sueño,
por defunción de mi.
Llego mas llena de verdad.
He madurado.
La tarde me aterriza acurrucada con mamá en el sofá.
En la agonía de aquel deseo, dejé mi sexo.
Estoy durmiendo sobre el recuerdo de quien fui.
Aquí dentro, ¡se esta tan bien!
Vengo borracha de libertad.
Es mi castigo,
ser demasiado libre.
Amé de fuego.
Sigues dentro.
Muy dentro mi vida.
Me quité tiempo acumulado en mi niña interior.
Cuento los segundos para no llorar,
pero en el número 60, otro minuto viene, y me golpea.
En esta sed no hay agua.
Este lento miedo, ya es mi amigo.
Es mi consuelo.
