En la cintura
queda el tiempo obsoleto de
mi costumbre
El paraíso se colorea con tu abrigo.
Cambio hoy el viento de
sitio.
Lo sobrepongo en mi pecho
congestionado de duelos.
Desgasto mi espalda
en tu pecho.
El puntiagudo suplicio de tu
amor,
de tu mirada
me arrastra anocheciendote.
Poco a poco revivo el mar en
que nadas.
Poco a poco te voy amando regalándote mis alas.
Créame pequeña y ponme en tu
cajón.
No permitas mas tu ausencia,
ven con prisa...
Ven…
a tientas por mis lágrimas de
escarcha.
Arranquemos el mundo fuera
del universo.