Sujetar el llanto, fue imposible.
Aquel poema medio arrugado, estaba escrito con letra temblorosa, el autor
pareció dudar en las palabras a utilizar, y el último verso… “fuiste mi corazón
sensato”, casi estaba borrado.
Soltó el papel al viento. El roce
del cabello en su nuca, la estremeció mientras seguía su vuelo. Entonces recordó.
Una rosa fue la elegida por las
letras para descansar, el texto envolvió sus pétalos. Quedaron cosidos en
perfecta unión. Temió por la desnudez de
aquella hermosa flor, y bendijo el momento, marchándose.