
Hoy voy a jugarme el pellejo,
porque necesito suicidarme un poco
y para ello, escribiré hasta la extenuación
estos versos que fluyen de mis dedos marchitos.
Ayer olvide pintarte mi cielo de azul claro.
Rápidamente todo se nubló
y a lo lejos rayos y truenos
iluminaban nuestra existencia.
Pero ya se sabe...
tras la tormenta viene la calma,
así que, date la vuelta y no mires
voy a ver si puedo ordenar otra vez este desorden.