jueves, febrero 15, 2007

Esas rosas rojas.

Esas rosas rojas
llegaron inesperadamente,
ni siquiera se molestaron en llamar.
Gritaron ... ¡Feliz San Valentín!.
Tú venías
con la cara puesta de ver que cara pondría yo.

Me sorprendiste.

Nunca había recibido rosas rojas,
y menos con estos pelos.

Después salió de la habitación el señor libro
rascándose la página donde estaban tus palabras de amor.
Y cuando las leí, el libro se alivió; ya no tiene que cargar con ellas.
Ahora habitan en mis labios.