Los rostros no terminan de nacer.
Regresan como pintura, como quien regresa de un lugar inservible.
Una cara-mancha supura de los huecos blancos, borra más de lo que revela.
Es alguien.
O quizá varios.
Quizá solo es una memoria superpuesta en cuerpos, hasta hacerlos irreconocibles.
Miro y no encuentro ojos, pero siento una mirada.
Miro y no encuentro bocas, pero algo parece a punto de decirse.
Se deshacen lentamente los oscuros, y sin embargo permanecen como multitud silenciosa.
Esperando en el borde de la forma.
Suspendida, entre aparecer y desaparecer.
Ana Marga
Escrito para El bic naranja: viernes creativos
Pintura de Lola Bonet i Palop
