Mis manos tocan tu rostro al alba
sin que te des cuenta.
Acaricio tu vida a través de letras.
Arropo ese pecho helado que muestras.
Pero… veo tu amor llegarme de frente y seguro
cuando me abrazas.
Me quedo inmóvil…
en el umbral de una mirada. De tu mirada.
Y me pregunto si mis ojos
te enamoran de noche.
Volé sin rumbo
a cielo abierto, y con las alas atadas.
Me sopló una vez un viento cálido
en la espalda, pero ni me balanceó el cabello.
Quise seducirle con el deseo feroz
que nace en el primer encuentro…
hacerle universal… viajarle de la cabeza a los pies…
Quise morir… una vez en sus brazos.
Espero. Algún día… morir
sin darme cuenta.
